Y mientras
estudiaba romo por la sombra de éste, Kafka, tuberculoso, estrecho, afilado,
escribió con angustia, quizá su mejor obra: Los Diarios.
Entre
el diario escribió obras como : La metamorfosis, El proceso, La condena, etc.
O ésta que nunca se atrevió a entregar: Carta al padre de la que os extraigo el principio.
Casi
todo lo que conocemos de él se lo debemos a un amigo que le prometió quemar sus
obras al morir. Le mintió. Hizo bien... aunque Kant nos diría que no, que no, que nunca se
debe mentir y todo eso…
[Schelesen (Bohemia), noviembre de 1919].
Querido padre:
"Me preguntaste una vez por qué afirmaba yo que te tengo miedo.
Como de costumbre, no supe qué contestar, en parte, justamente por el miedo que te tengo, y en parte porque en los fundamentos de ese miedo entran demasiados detalles como para que pueda mantenerlos reunidos en el curso de una conversación. Y, aunque intente ahora contestarte por escrito, mi respuesta será, no obstante, muy incomprensible, porque también al escribir el
miedo y sus consecuencias me inhiben ante ti..."
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